Durante años, he visto con tristeza cómo el atajo de falsificar títulos o inflar hojas de vida le gana el puesto al mérito y al esfuerzo real. En Colombia ésta también ocurre… frecuentemente. Yo, que con esfuerzo logré publicar más de 900 artículos científicos, sé que el camino honesto, aunque más largo, es el único que construye un país serio.
La trampa no es inocente, deja siempre víctimas. Le roba al ciudadano que merece un servicio de calidad, le quita la oportunidad al joven que sí estudió y le cuesta caro a nuestra democracia.
¿Y cómo la enfrentamos desde el Senado?
1. Ley de ‘Cero Impunidad’ para la Falsificación Académica: Penas duras y efectivas para quien falsifique credenciales para acceder a cargos públicos.
2. Verificación Obligatoria y Pública: Un sistema nacional que certifique y haga público los títulos de todos los servidores públicos de alto rango.
3. Cultura del Mérito: Promover desde la política que el valor de una persona no está en un papel falso, sino en su conocimiento, integridad y ganas de trabajar.
La Colombia que soñamos se construye con la verdad, no con mentiras. ¡A la trampa, ni un paso más!



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