Los dibujos «vitruvianos», realizados en 1490 por Leonardo da Vinci, se inspiraron en las obras anteriores del arquitecto romano Marco Vitruvio Polión. Vitruvio, ingeniero militar romano, escribió «De Arquitectura» en el siglo I a. C., considerada la primera obra fundamental sobre arquitectura teórica. Como científico que empleó el arte para comunicar conocimientos y soluciones creativas, el «Hombre de Vitruvio» de Leonardo da Vinci tradujo los escritos de Vitruvio mediante una interpretación pictográfica que simboliza las proporciones ideales del cuerpo humano, armonizando arte, ciencia y simetría. Constituye el cuerpo humano como un microcosmos de perfección geométrica y un modelo para el diseño, la composición y la construcción arquitectónica.

Ante el envejecimiento de la población, la transición epidemiológica que ha conllevado un aumento de las pandemias de enfermedades no transmisibles, los desafíos que enfrentamos para preservar la salud de nuestro planeta y la utilización de la tecnología disponible, resulta imperativo un nuevo modelo de atención. Un modelo que integre ciencia, arte y ciencias sociales para ofrecer un ecosistema sanitario centrado en la salud y no en la enfermedad. Inspirándome en la obra de Da Vinci y considerando los desafíos que enfrenta la humanidad, propongo un nuevo modelo: Salud Vitruviana, un nuevo paradigma para la atención médica que integra la atención preventiva, intervenciones personalizadas en el estilo de vida e inteligencia artificial (IA) para lograr, mantener y recuperar la salud y el bienestar óptimo.

La medicina moderna ha sido mayormente reactiva, centrándose en tratar las enfermedades una vez que se manifiestan. Este modelo de atención no solo es insostenible, sino también inhumano. Esperar a que las personas se conviertan en pacientes para poder atenderlas es un concepto cruel y obsoleto.

El futuro reside en la atención médica preventiva, donde la prevención, la precisión y la personalización se unen. Con la prevención como eje central, punto de partida y destino de las estrategias de atención médica centradas en preservar, recuperar y alcanzar la salud y el bienestar.

Salud Vitruviana redefine la atención médica al enfatizar el equilibrio, la prevención y la utilización de la tecnología para sostener la salud y el bienestar humanos.

Los pilares de Salud Vitruviana:

La prevención como base. El primer pilar de la Salud Vitruviana es la prevención. Las enfermedades no transmisibles, como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, suelen ser consecuencia de factores modificables del estilo de vida [1, 2]. La Salud Vitruviana prioriza la detección e intervención tempranas mediante la optimización del comportamiento y el estilo de vida, incluyendo dietas personalizadas basadas en perfiles genéticos, metabólicos y del microbioma; programas de ejercicio adaptados a las características y el estado de salud de cada persona; y estrategias de manejo del estrés, atención plena y optimización del sueño para favorecer la salud mental. Al priorizar la preservación de la salud sobre el tratamiento de la enfermedad, la Salud Vitruviana podría reducir la carga asistencial y mejorar la calidad de vida.

El estilo de vida como medicina: El segundo pilar reconoce que el estilo de vida es uno de los determinantes clave de la salud. Numerosas evidencias respaldan el principio de que la dieta, el ejercicio, el sueño y el manejo del estrés pueden influir profundamente en la salud y la esperanza de vida. El estilo de vida puede utilizarse para mejorar la salud en todos los niveles de atención, incluso antes de que se requieran medicamentos, potenciando sus efectos y mejorando el pronóstico ante intervenciones médicas. La implementación del enfoque de Salud Vitruviana podría beneficiarse del uso e integración de tecnología portátil que permita la monitorización continua de signos vitales, actividad física y patrones de sueño; asesores de estilo de vida (médicos y no médicos) que puedan brindar recomendaciones en tiempo real basadas en información recopilada individualmente; la integración social y ambiental, asegurando que las políticas laborales y la planificación urbana tengan como objetivos clave la promoción de la actividad física, el aire limpio y la conectividad social [3, 4]. Este enfoque reconoce que la salud no se limita a los hospitales, sino que se configura y define en la vida diaria de las personas, sus familias, comunidades locales y aulas.

La Inteligencia Artificial como facilitadora: el tercer pilar es la prevención y atención precisas impulsadas por IA. La IA puede utilizarse para integrar y analizar grandes volúmenes de datos recopilados sobre parámetros clínicos, datos ómicos y estilo de vida, para mejorar los modelos predictivos existentes y generar intervenciones personalizadas. Los modelos de IA que integran de forma eficiente y rápida grandes cantidades de información detallada mejorarían la detección temprana.

Artículo publicado en la revista Maturitas (en inglés)

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