Estimados colombianos:

En el corazón de toda democracia auténtica late el principio del debate abierto y plural. 

Como médico, científico, profesor universitario y candidato al Senado, he dedicado mi vida al análisis y a la discusión basada en evidencias. 

Por eso, es profundamente alarmante que hoy deba denunciar los ataques directos que he sufrido por ejercer este derecho fundamental: el cierre injustificado de mis cuentas en X, tildadas de «inauténticas»; la suplantación y el fraude digital; una lluvia de insultos y, lo más grave, amenazas que buscan amedrentarme.

Mi caso personal no es sino un reflejo de una enfermedad que corroe nuestro espacio público. Se pretende sustituir el debate de ideas por la censura disfrazada, por el matoneo digital orquestado desde bodegas y, en el extremo más atroz, por la violencia física. 

Es la hipocresía de un sistema donde algunos, mientras se victimizan, emplean las mismas tácticas que denuncian para silenciar a quien piensa diferente.

Una sociedad libre no se construye con unanimidad impuesta, sino con la confrontación respetuosa de argumentos. 

La censura, en cualquiera de sus formas, es la rendición de la razón ante el miedo y la intolerancia. 

El progreso de Colombia depende de nuestra capacidad colectiva para proteger la libertad de expresión, garantizando que todas las voces puedan ser escuchadas sin temor a represalias.

Por un país donde la libertad no sea un eslogan, sino una realidad vivida en cada debate, en cada red social y en cada rincón de nuestra patria. El futuro democrático está, verdaderamente, en nuestras manos y en nuestro voto.

Oscar Franco Durán 

Candidato al Senado – Partido Oxígeno

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