Acto I. La sucia oveja se transforma. Cepeda amanece Presidente y zas: muda lana sucia por colmillo brillante.

Cambia el tono, no el traje, el discurso sigue impresionando por su ausencia… y aparece el lobo de estilo y ahora también de acción: habla suave, gobierna duro, aúlla de noche en prosa académica.

Acto II. Colombia se rebautiza CCCP: Confederación Colectiva de la Colombia Popular. Himno remix, escudo minimalista, y se convierten el ministerio de ciencias y salud por el de saberes ancestrales .

Acto III. Alianza estratégica con su siamés Maduro y nace la Gran CCCP. Abrazo fraterno, foto borrosa y comunicado eterno. Se anuncia prosperidad infinita… gracias al computador cuántico con el chaveschip tamaño comandante. Se decreta Navidad todo el año. Y se establece nueva bandera, llena de soles.

Acto IV. Cadena de apropiaciones masivas, quirúrgicamente coordinadas por el gran académico Calarcá: hoteles, fincas, panaderías, guarderías y hasta el triciclo del barrio. Todo “colectivizado” para el bien común (de los comunes y sus secuaces).

Acto V. Epílogo inevitable: la Gran CCCP se queda sin población. Unos emigran, otros hibernan, y el resto hace fila… para irse. Queda el cartel: “Aquí hubo futuro”

Último decreto de la Gran CCCP: se nacionaliza el silencio, se colectiviza la nostalgia y se declara victoria total sobre la realidad.

Distopía? no Programa de gobierno. 

Deja un comentario